
Limpieza del hollín y uso del ozono
Restauración de negocios con diagnóstico previo
Lo que hacemos en FIXOREX REUS no es una limpieza a fondo con nombre técnico: es un procedimiento que empieza por entender qué combustión ha tenido lugar y termina por documentar el cierre del expediente y la vuelta a la actividad. La razón es material. Cuando algo arde, lo que queda repartido por el inmueble no es suciedad: es el poso de una combustión incompleta, y su composición depende íntegramente de lo que se haya quemado.
Si el foco ha sido papel, cartón, mobiliario o estructura de madera, el poso es seco, ligero y de baja adherencia; se retira en seco y empeora de manera irreversible en cuanto alguien lo moja, porque el agua lo convierte en una pasta que entra en el poro del yeso, del esgrafiado o de la baldosa hidráulica.
Limpieza de hollín graso y residuo ácido
Si el origen ha estado en una cocina, en una freidora o en una plancha, el poso es graso y de origen proteínico, apenas se ve sobre la pared y en cambio se agarra al interior de los armarios y a la cara superior de todo el mobiliario, con un olor extraordinariamente tenaz al que solo se llega dosificando un alcalino, respetando su tiempo de actuación y aclarando a fondo después.
Y si en el incendio han intervenido plásticos, cableado, aislamientos, embalaje técnico, expositores, rotulación o carpintería sintética, el poso es ácido y clorado: deja un velo ambarino de altísima adherencia, se fija de forma definitiva si alguien lo frota sin neutralizarlo antes y, sobre todo, ataca químicamente al metal.
En un comercio o en un almacén ese tercer escenario es lo normal, no la excepción, porque el género, el embalaje, el mostrador, la rotulación y la instalación de un establecimiento moderno son en su mayor parte material sintético.
De ahí que nuestra intervención empiece siempre igual: recorremos el inmueble zona por zona, reconstruimos por dónde ha circulado el humo, identificamos el poso dominante en cada área, hacemos pruebas controladas sobre cada acabado —yeso pintado, mosaico hidráulico, esgrafiado, vidriera emplomada, forja, madera vista, melamina, metacrilato, textil, placa electrónica— y levantamos un reparto del daño que clasifica cada superficie como tratable, tratable con reserva o perdida.
Restauración de cuadros, básculas y equipos
Con ese documento planificamos toda la obra: contención para que el poso deje de viajar hacia lo que aún está limpio, neutralización con la química que corresponde a cada depósito, protección de bornes, contactos, cuadros, equipos de venta, básculas, cámaras y electrónica frente a un ataque que ya ha empezado aunque no se vea, tratamiento del olor en la pieza que lo emite, no en el aire a base de ambientador; salida de todo lo quemado, separando los residuos peligrosos que deja cualquier fuego —aerosoles, aceites, baterías, envases a presión, restos de cubierta antigua— para que se los lleve un gestor autorizado; y una medición del aire antes de devolverte el espacio.
Valoración técnica del daño
Recorremos el inmueble, reconstruimos por dónde ha ido el humo y repartimos el daño por zonas, clasificando cada acabado como tratable, dudoso o perdido antes de decidir nada.
Ensayo sobre cada acabado
Probamos de forma controlada sobre mosaico hidráulico, esgrafiado, madera vista, forja, vidriera, melamina y textil, porque ensayar en un rincón discreto evita arruinar un local entero.
Contención antes de limpiar
Sellamos huecos, conductos y aberturas y controlamos la presión del ambiente para que las partículas dejen de migrar hacia la trastienda, el almacén o los locales que todavía están limpios.
Eliminación de humo y hollín
Cada poso pide su química: arrastre en seco para el seco, tensioactivo alcalino para el graso y neutralizado previo para el clorado. Frotar antes de neutralizar fija el velo ambarino para siempre.
Protección de equipos e instalaciones
Estabilizamos bornes, contactos, cuadros, terminales de venta, básculas, cámaras y equipos de frío alcanzados por humos ácidos, que es el daño que se manifiesta semanas más tarde.
Olor tratado donde nace
Localizamos el material que sigue desprendiendo compuestos y actuamos ahí. Pasar una máquina de ozono sin haber retirado el material emisor no cierra nada: devuelve el olor en cuanto el local se caldea.
Calendario de reapertura por fases
Ordenamos la obra para que la parte que factura se recupere primero: género asegurado, sala de venta higienizada, apertura y remate posterior de trastienda y almacén.
Retirada y gestión de lo calcinado
Clasificamos y evacuamos el material perdido y derivamos a gestor autorizado los residuos peligrosos del siniestro: aerosoles, aceites, baterías y envases a presión.
Parte para el seguro y las pólizas
Emitimos documentos separados por póliza y hablamos directamente con compañías, administradores de fincas y responsables de mantenimiento cuando el encargo lo pide.
Valoración de incendios en comercios y naves
Valoramos desde el fuego que arranca en la trastienda de un comercio del centre hasta el incendio de cocina en un obrador, la nave de manipulado con cámara y báscula alcanzadas o la tienda que solo ha recibido humo del local de al lado por el falso techo. Cada escenario tiene su poso dominante, su prioridad y su calendario de reapertura.
Comercio, hostelería y almacén
- Fuego en trastienda o cuadro de un local
- Cocina, plancha y conducto de extracción
- Género y stock ahumado sin haber ardido
- Humo procedente del local contiguo
Comunidad e industria
- Incendio en un piso con humo por montantes
- Trasteros, garajes y cuartos comunes
- Nave de manipulado con cámara y báscula
- Almacén logístico con embalaje quemado
Alcance de la intervención en tu negocio
Primero se contiene y se estabiliza el local; después se valora con ensayos, se inventarían equipos y género y de ahí sale el parte de alcance. Con él en la mano se elimina el poso concreto que ha aparecido, se protegen instalaciones y equipamiento, se trata el olor allí donde nace y se retira lo quemado, y solo se reabre, por fases, cuando el aire ha pasado la comprobación.
Contención y secado
Cierre de huecos, conductos y pasos de instalación, bajada de la humedad relativa y evacuación del agua utilizada en la extinción.
Valoración y ensayos
Reparto del daño por zonas, pruebas sobre cada acabado, inventario de equipos y de género, y parte de alcance para la compañía.
Eliminación de humo y hollín
Arrastre en seco, tensioactivo alcalino o neutralizado químico previo según el poso encontrado en cada área.
Equipos e instalaciones
Estabilización de bornes, contactos, cuadros, terminales de venta, básculas, cámaras y equipos de frío expuestos.
Olor, aire y reapertura
Tratamiento del material emisor, comprobación de partículas y volátiles, calendario por fases y acta de cierre.
Limpieza en seco, alcalina o neutralizante
Lo que deja el papel y la madera es un polvo seco que hay que aspirar y arrastrar sin agua. El de cocina es una película grasa de origen proteínico que solo se rinde ante un alcalino bien dosificado, dejándolo actuar y aclarando después. El de plásticos, cableado y rotulación es ácido y clorado, deja velo ámbar y ataca al metal, así que se neutraliza antes de arrastrarlo. En un local comercial lo normal es encontrarse los tres a la vez.
Fases de la obra para reabrir el local
Ordenamos la obra en cinco tramos: contención, valoración con parte, eliminación del poso, protección de equipos y tratamiento del olor, y reapertura comprobada. En cada tramo sabes qué se está haciendo, sobre qué acabados y con qué producto, y todo queda registrado para que el seguro pueda seguir el trabajo sin depender de nuestra palabra.
Valoración
Visita en 24-48 h, reparto del daño por zonas, ensayo de acabados e inventario de equipos y género expuestos.
Parte
Alcance por escrito, con lo tratable, lo dudoso, lo que no vuelve y la fecha real de cierre.
Ejecución
Química específica por poso, neutralizado previo del depósito ácido y protección de metales, cuadros y equipos.
Reapertura
Olor tratado en su origen, aire comprobado, apertura por fases y acta de cierre firmada.
Limpieza con aire comprobado antes de abrir
Quitar la mancha visible es la parte fácil; para que un comercio vuelva a vender hay que ocuparse también de lo invisible: metales que ya se están atacando, materiales que siguen desprendiendo compuestos, género que ya no es vendible y un aire que hay que comprobar antes de atender público. Detrás de este trabajo hay un equipo concreto, y aquí nos presentamos.
Diagnóstico antes que producto
Cada acabado pasa un ensayo antes de tocarlo: con el producto equivocado, la mancha se queda metida en el material para siempre.
Menos jornadas cerradas
Ordenamos la obra por fases para que la superficie que factura vuelva a funcionar antes, en lugar de esperar a que todo esté terminado.
Parte de alcance utilizable
Ponemos por escrito lo que se recupera, lo que hay que reponer y la fecha real de cierre. Lo que no consta en el parte difícilmente lo indemniza una compañía.
Equipos protegidos a tiempo
Inventariamos y estabilizamos cuadros, terminales, básculas, cámaras y electrónica alcanzados por humos ácidos, que es el daño que llega tarde y sin aviso.
Olor resuelto donde nace
Buscamos el material que sigue desprendiendo compuestos y actuamos ahí; oxidar el ambiente sin eso devuelve el olor en cuanto sube la temperatura.
Cierre documentado
Acta con lo ejecutado, lo comprobado y lo que queda fuera del encargo, para que nadie tenga que fiarse de una impresión visual.
Opiniones de comerciantes y hosteleros
«Nos dijeron desde el primer día en qué orden reabrir. Volvimos a facturar dos semanas antes de lo que pensábamos.»
Comercio del centre, Reus
«Nuestra tienda no ardió y aun así entró humo por el falso techo. Lo documentaron y la compañía no lo discutió.»
Titular de local, raval de Santa Anna
«Nos advirtieron por escrito de que la báscula y el cuadro iban a fallar. Pasó, pero ya estaba en el parte.»
Responsable de nave, Agro-Reus
Presupuesto tras valorar tu negocio
Dinos qué material ardió y te decimos qué poso hay
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